martes, 3 de marzo de 2009

Bellas y legendarias Sirenas



La sirenita varada
Autor: Silvia García     



Amanda era una hermosa sirena con un pelo ensortijado tan rubio como el oro y una larga cola de sirena de brillante color coral. 


Todos los días en verano surcaba el fondo marino hasta encontrar las señales que le informaban de que había barcos de marineros cerca. 


Le encantaba observar todo lo que hacían aquellos a los que llamaban humanos y así llegar por las noches al fondo marino y hacer de cuenta cuentos para el resto de seres del mar. 


En cuanto Amanda llegaba, dejaba a su paso una estela de espuma y los peces de colores, los tiburones, los cangrejos y muchas otras sirenas salían a su paso y se en torno cerca de ella.


- ¿Qué ha pasado hoy? ¿Has conocido a un guapo príncipe? ¿Han intentado capturarte? ¿O quizá has encontrado una concha preciosa? - Le preguntaban los peces cortándose para hablar unos a otros.


Amanda cantaba una pequeña canción y luego empezaba a entonar su historia. 


Sin embargo, uno de esos días, Amanda vió aparecer a lo lejos un enorme barco blanco. No había visto nada igual, era un barco con multitud de luces de diferentes colores, con mucha gente asomada y el ruido que se escuchaba a lo lejos era infernal. 


Le parecía peligroso acercarse mucho pero no quería defraudar a sus amigos y llegar ese día sin una historia para contar así que se acercó batallando contra las fuertes olas que provocaba el inmenso barco y cuando llegó cerca del casco de la nave su brillante cola se quedó pegada al metal. 


Amanda se empezó a asustar, intentaba separar su cuerpo de la inmensa embarcación pero era imposible. Las olas empezaban a hacerse más y más grandes y su cuerpo cada vez se torcía más sobre el mar sin poder moverse. 


Creyó que todo estaba perdido cuando de repente, una multitud de peces de colores, de sirenas y delfines surgieron alrededor del barco y se oyó una voz que decía:


La sirenita varada- ¡Amanda, tranquila! Venimos en tu ayuda. Con lo que tú te preocupas por enseñarnos y traernos tus historias no íbamos a dejarte sola. Estamos aquí para rescatarte. - dijo una de las sirenas-


Muchos peces de colores empujaron la cola de Amanda, las sirenas cantaban para intentar llamar la atención del barco y que este parara su ritmo y finalmente lo consiguieron. 


Toda la tripulación acabó asomada al barco mirando con la boca abierta hacia el mar y el maravilloso espectáculo que allí estaba sucediendo. Aquella noche todo el mundo habló de Amanda y de cómo sus amigos lograron salvarla.




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